Sobre la ilusión

 

Enseño a las personas a vivir la vida con ilusión.

Percibo este estado como algo que nos pertenece de manera natural. Es la disposición en la que nos encontramos cuando estamos sanos y las cosas van bien.

Cuando durante un tiempo las cosas no van tan bien o después de haber  pasado por una experiencia que nos ha superado, empezamos a sentirnos estresados, deprimidos o ansiosos. Podemos incluso perder la ilusión, no tenemos ganas de probar cosas nuevas o nos resignamos. Aceptamos cosas, que no están mal, pero que no nos resultan del todo satisfactorias. Llega un momento en el que ni siquiera sabemos las razones por las que hemos dejado de disfrutar de nuestra vida.
Aunque utilicemos diferentes nombres para definir nuestro malestar y lo vivamos de maneras muy distintas, en este estado siempre nos sentimos alejados de nuestro cuerpo y de nuestro entorno. Como si fuéramos guerreros solitarios, sin muchas opciones de ganar.

En este estado de malestar, es posible que nos asalten pensamientos ansiosos, o que experimentemos tensiones musculares, ahogo, temblores, retortijones, dolor de cabeza, dolor de estómago o dificultades con la digestión, o que caigamos en estados de irritabilidad, o que nos resulte difícil relajarnos o conciliar el sueño.

 

Mi trabajo se basa en la conexión

El paso de un guerrero solitario a una persona que vive la vida con plenitud y satisfacción,  se lleva a cabo mediante el uso de la atención.

Quizás te resulte contradictorio, pero en lugar de intentar deshacerte del estrés, aprendes a conectarte con él.

¿Cómo notas el estrés en el pecho? ¿Cómo afecta tu respiración? ¿Qué impacto tiene en tus pensamientos?

 

Aprendes a conectarte con tu entorno.

¿Cómo definirías la sensación que experimentas al estar sentado sobre la silla? ¿En qué situaciones, tu cuerpo se relaja un poco y te sientes más seguro? ¿Y cómo esto afecta tu estado de ansiedad o de estrés?

Todas estas sensaciones se vuelven tangibles para ti; en lugar de representar una amenaza, empiezan a formar parte de tu experiencia. Notas cómo cambian y cómo puedes manejarlas.

Al empezar a ser consciente de tu estado en diferentes situaciones, dejas de sentirse atrapado y pasas a estar lo suficientemente tranquilo como para notar cuál puede ser el siguiente paso hacia tu bienestar. Y es en este momento, cuando empiezas a contestar los mails que siempre dejas para el final, o cuando te atreves a hablar sinceramente con tu pareja o cuando finalmente te apuntas a las clases de baile que llevas años queriendo hacer. O simplemente, la búsqueda de tu bienestar te lleva a sentarte en tu sillón y leer un libro, sin tener la sensación que deberías hacer algo más.